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martes, 12 de enero de 2016

¿Cómo sacar jugo a la devaluación?


ENRIQUE QUINTANA


¿Basta con que el peso se deprecie frente al dólar para que la competitividad de las exportaciones del país se incremente?

Desde luego que no.

Al referirle ayer el artículo de The Economist sobre el índice Big Mac, le refería el hecho reseñado en ese texto señalando que diversas devaluaciones no han generado competitividad en los países en los que se ha operado.

¿Qué condiciones deben reunirse para que una devaluación sea realmente competitiva?

1.- Que haya una devaluación real y no sólo nominal de la divisa.

Si la divisa se devalúa pero esto se transmite a la inflación, y entonces el tipo de cambio efectivo no se deprecia, entonces no importa de qué magnitud sea, no habrá devaluación real.

Le contrasto lo que pasó en 1994-95 y lo que pasa ahora. Entre noviembre de 1994 y el mismo mes de 1995 el dólar se encareció en 122 por ciento en México. Sin embargo, en ese lapso la inflación anual pasó de 6.9 por ciento a 48.5 por ciento. En contraste, en los últimos 12 meses el dólar se ha encarecido en 22 por ciento y la inflación pasó de 4.1 a 2.1 por ciento.

2.- Que la estructura de costos de las empresas exportadoras de bienes y servicios estén predominantemente en moneda nacional y no sean dominados por bienes importados.

En el caso de México, hay fuertes contrastes. Por ejemplo, de acuerdo con la información del Inegi, en la industria automotriz el porcentaje del valor agregado generado en el país es de 44.1 por ciento. En contraste, en la producción de computadoras es de sólo 11.2 por ciento.

Es claro que la oportunidad exportadora que existe ahora es mucho más relevante para la industria del automóvil que para la de computadoras, pues en esta última el porcentaje tan alto de bienes importados le incrementa los costos en la misma medida que le permite aumentar sus ingresos en pesos.

3.- Que exista una estructura empresarial robusta para aprovechar las ventajas en costos.

Imagine que no tuviéramos la industria automotriz que tenemos hoy y que las empresas de ese sector no tuvieran ni los estándares de calidad ni los volúmenes necesarios para exportar. Aunque se cumplieran todas las otras condiciones, la devaluación no serviría para incentivar las exportaciones.

4.- Que exista una demanda, al menos potencial, creciente para las exportaciones del país.

Se pueden tener las tres condiciones señaladas, pero si resultara que los mercados están saturados o que existe una recesión internacional y la demanda está cayéndose, entonces no habría posibilidades de exportar. En 1995-96 se dio una verdadera explosión de las exportaciones de manufacturas en México, en virtud de la expansión de la economía norteamericana y del arranque del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica. Hoy hay una analogía con el posible arranque del TPP, que habrá de suscribirse el 4 de febrero y que podría empezar a operar a finales del año o principios de 2017.

México tiene, en diversos sectores, el potencial para sacar un gran jugo a la devaluación que padecemos. Dos ejemplos son el turismo y la industria del automóvil.

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